Integrar la ubicación espacial en esta actividad fue fundamental. A medida que los niños organizaban las imágenes en una secuencia lógica, comenzaron a comprender conceptos como “antes”, “después”, “arriba” y “abajo”. Esta experiencia no solo les ayuda a desarrollar su pensamiento crítico, sino que también les permite aplicar conceptos en situaciones cotidianas, fortaleciendo su comprensión del mundo que los rodea.